Detección de metales, un método para preservar la historia

La detección de metales despierta mucha curiosidad y expectativas en quienes nunca han pasado por la experiencia, y apasiona y desafía a quienes son más asiduos a la actividad. Hay quienes le llaman afición, hay quienes le llaman deporte y está ese otro aspecto relacionado a lo que señalamos en el título: la detección de metales no como un hobby o un medio de vida, sino como un valioso auxiliar para preservar la historia.

Y podemos ampliar aún más el concepto: no sólo preservar sino construir o reconstruir el pasado. Cuando los detectores de metales comienzan a cobrar un poco de fama o auge, se les conocía más como “detectores de minas” pues su uso se difundió muchísimo después de la segunda guerra mundial, cuando su principal propósito era hallar minas enterradas que eran potenciales focos de peligro.

Si bien esos objetivos han cambiado, su capacidad para detectar y encontrar objetos ocultos permanece y hay grupos de personas que se dedican a la afición de la detección de metales, por puro placer, llamándose a sí mismos "cazadores de tesoros” o “de metales”.

¿Por qué más allá del hobby o la diversión (incluso en familia) decimos que la detección de metales es un método para preservar la historia? Porque durante miles de años, las personas han estado perdiendo y enterrando artículos en el suelo, y una amplia porción de ellos, por diferentes circunstancias nunca volvieron a ver la luz.

Esto… hasta que aparece la tecnología de detección de metales, cuyo principal destaque es que evita que los hallazgos se vean restringidos sólo a un golpe de suerte, o a una casualidad: con los detectores de metal, se recorre, se rastrea, se detecta y se desentierra.

A medida que las tecnologías se superan a sí mismas en este rubro, las búsquedas pueden volverse cada vez más osadas: se busca a mayor profundidad, se puede determinar forma y volumen de los objetos antes de ser desenterrados e incluso se puede buscar bajo el agua y en pantanos.

Esta apertura marca un verdadero shock a nivel mundial, especialmente en el mundo de la arqueología, pero también trae otras repercusiones, por ejemplo, el hecho de que el temor y la envidia institucional aumentaron rápidamente y la detección de metales fue prohibida en algunos (pocos) países o cuando menos regulada y sometida a leyes.

Pero otros países como el caso de EE. UU.  y el Reino Unido, aunque padecieron las llamadas “fiebres” que incluso llevaron a episodios históricos violentos en su momento, no prohibieron la detección de metales, y en consecuencia se han beneficiado enormemente de su cuidadosa regulación de la afición.

Es así que uniendo la pasión de los “cazadores” con los medios adecuados, se han recuperado infinidad de objetos que contribuyen a dibujar y comprender mejor la historia de las regiones y naciones.

Monedas, armas, municiones, medallas… ¡qué gran cantidad de fascinante y reveladora historia pone en nuestras manos un detector de metales! Tú… ¿te perderías esa oportunidad?

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