Detectores de agua subterránea: efectividad garantizada de la mano de las últimas tecnologías

La búsqueda de agua subterránea se remonta a orígenes ancestrales: desde siempre hay referencias de muchas técnicas que con mayor o menor eficacia han sido usadas durante siglos. Pero lo cierto es que desde Moisés (que ya buscaba agua con su bastón zahorí en las arenas del desierto del Sinaí) pasando por los idóneos chamanes que practicaban el arte de la resonancia a fines del siglo XIX, ha corrido mucha, pero mucha agua bajo el puente.

Aunque estos métodos y conocimientos puedan continuar usándose en países y contextos muy desfavorables, hoy por hoy los detectores para agua, al igual que los detectores de metales ya no son una tecnología inaccesible, ni en lo económico ni en lo relativo a la facilidad para adquirirlos o recibir asesoramiento.

Aunque la mayoría de las personas se acercan a buscar asesoramiento más en relación a un detector de tesoros o a un detector de oro, hoy nos detenemos a conocer un poco más acerca de los detectores de agua subterránea.

Comencemos por decir que el agua subterránea es simplemente agua sub superficial que satura completamente los poros o grietas en suelos y rocas. Esta agua se acumula en lo que se conoce como acuíferos, los cuales se reponen con la filtración de las lluvias, aunque también podría hacerse artificialmente por parte de las personas.

Si bien las rocas son las pistas más valiosas de todas a la hora de ubicar condiciones favorables para el desarrollo del agua subterránea, la tecnología de estos detectores, equipados con un dispositivo conocido como Geolocator, ha marcado un antes y un después en el nivel de éxito de estas búsquedas.

Sintéticamente, los detectores de agua subterránea utilizan un procedimiento de medición geoeléctrica capaz de “leer” la resistividad del suelo y en base a esa lectura, el detector es capaz de ubicar depósitos de agua subterránea, grava y nivel de esos depósitos de agua. También revelará la existencia de cavidades como cuevas, túneles, cámaras y similares.

En palabras sencillas, esta tecnología realiza una especie de escaneo, valiéndose de un par de electrodos que “inyecta” energía eléctrica en el suelo subterráneo, sumados a otros dos que miden la diferencia de potencial (caída de voltaje) en puntos de escaneo específicos para calcular el valor de resistividad final.

Hay muchos modelos; te invitamos a escribirnos y asesorarte para conocer mejor las prestaciones que se podrían obtener de cualquiera de ellos.

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